lunes, 8 de diciembre de 2008

Mika.

Michael Holbrook Penniman Ismaili naciò en Beirut el 18 de agosto de 1983, más conocido como Mika, es un cantante británico de origen libanès. Actualmente vive en Inglaterra, país en el que ha cosechado un gran éxito. Su madre libanesa y padre estadounidense, son cinco hermanos.
Mika es compositor, artista, productor y músico, y está listo para que todo el mundo tararee su álbum de debut. Sus canciones, combinan la euforia con los elementos más inesperados: melodramas a la luz del día y cuentos nocturnos, historias de amor, de pérdida, de abandono, de esperanza y de felicidad, siendo cada una de ellas una pepita de oro de pop puro. Este artista antes de triunfar como canteante pop fue cantante de ópera, escribió música funcional para la aerolínea British Airways y compuso jingles publicitarios.
La familia de Mika pronto tuvo que trasladarse a París debido a la guerra. Cuando su padre fue capturado como rehén y mantenido en la embajada americana en Kuwait, la familia se asentó finalmente en Londres. Una experiencia turbulenta para un joven que se vio perdido y desubicado. “Fue la combinación del traslado y del tiempo tan horrible que viví en la escuela durante los primeros años en Londres lo que me llevó a olvidarme de leer y escribir, y también a dejar de hablar durante un tiempo. Fui expulsado del colegio durante más de seis meses. Tuve que recuperarme para encontrar un nuevo colegio. Fue entonces cuando la música se hizo verdaderamente importante para mí. Me hizo poner los pies en el suelo”.

lunes, 1 de diciembre de 2008



Confianza para retornar a su hogar

La Secretaria Nacional del Migrante (Senami) informó que desde este lunes 1 de diciembre se iniciará el operativo Retornando Seguro con el objetivo de dar seguridad a todos aquellos emigrantes que retornan a sus hogares para estar con su familia en estas navidades.

La Senami para poder poner en efecto su operativo con excelentes resultados se reunió ayer con otras entidades como: Policía, Corporación Aduanera Ecuatoriana, CTG, Tagsa, aerolíneas y Defensoría del Pueblo, aunque mañana se finiquitará la reunión. El operativo consiste en proteger a los inmigrantes desde el momento que llegan al aeropuerto, haciendo que no haya problemas en la entrega de sus equipajes, facilitando el transporte para llegar a sus ciudades de origen y siendo escoltados por agentes de la Policía y CTG, todo este servicio será gratuito según autoridades del Senami.

Sin embargo el Senami no cuenta aún con los horarios de los acompañamientos pues no cuenta con toda la información de las aerolíneas.Tampoco se anunció el número de agentes y patrulleros que participarán en el plan Retornando Seguro.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Antiinmigrantes cazan a jornaleros en EE.UU.

El asesinato de un inmigrante ecuatoriano, Marcelo Lucero, el pasado 9 de noviembre, en el condado de Suffolk, EE.UU, por una pandilla de cuatro jóvenes blancos, en la que se mezclaron dos con antecedentes hispanos y un afroamericano, ha vuelto a poner en los medios de comunicación el nombre del condado de Suffolk, considerado junto al de Nassau, en Long Island, como un infierno de odio racista contra las comunidades hispanoamericanas. A demás Suffolk es considerada en todos los estudios sobre prejuicios raciales como la ciudad más violenta en Estados Unidos: Farmingville.

La feroz persecución contra la comunidad hispanohablante se ha extendido en el último lustro a otras ciudades como Brentwood, Islip, que como resultado de ello asesinaron a un ecuatoriano residente legal que vivía hace 16 años en Estados Unidos y laboraba en una tintorería. Enrique González, de 23 años, quiteño domiciliado en Farmingville, narra con miedo: “Si vas caminando por las calles, desde los carros te lanzan botellas, huevos y te gritan cosas feas. Aquí uno ya no se siente tranquilo y los trabajos han empezado a escasear, pues todas las empresas han empezado a pedir papeles”.

Anna Poppe, conductora de un programa en la estación Radio Fórmula, de Long Island, considera que el clima que se vive en Suffolk es “hostil” para los inmigrantes. “Muchos hispanos llaman llorando todos los días a la radio y me dicen que ya no soportan más la situación, que se sienten perseguidos como si hubieran cometido un crimen mayor”, expresa Poppe.
Pero la campaña de Levy que es antiintimigrante cuenta con el apoyo de la Policía que acosa a los jornaleros. Levy dice que los indocumentados son los culpables de todos los males del condado, ya que ellos elevan el costo de los servicios locales como la educación y las emergencias en salud y no pagan impuestos.

lunes, 10 de noviembre de 2008


Iniciativas para mejorar el regreso de los migrantes.

Una primera gran ola migratoria de Ecuador hacia el exterior se dio en los sesenta cuando población del sector sur del país emigró hacia Nueva York. En la década del 80 personas de Azuay y Cañar emigran como parte de un proceso de unificación familiar. La tercera generación de emigrantes es la llamada “nueva ola migratoria” que se dirigió hacia Europa.

Según Gioconda Herrera, miembro de la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA), la política migratoria a nivel mundial cambió a partir del 11 de septiembre de 2001, y considera que desde esta fecha a los migrantes se los concibe como amenaza y por eso las leyes migratorias se fortalecen a diario, lo que “ocasionaría en un futuro cercano el retorno de gran cantidad de emigrantes a nuestro país”.

Esta es una realidad que podría afectar a 18 de cada mil habitantes ecuatorianos que salen del país según el registro nacional. Ahora para que esos individuos retornen, pero con una entrada económica fija, se está implementando el proyecto Cucayo.
Dicho plan forma parte de una iniciativa que tiene la Secretaria Nacional del Migrante (Senami) y que se contempla como una parte del programa “Bienvenidos a Casa”.

El funcionario explica que la iniciativa se planteó porque uno de los mayores problemas de los migrantes que regresan es que ninguno es “sujeto de crédito” debido a que no tienen historial económico, “esto dificulta mucho sus actividades y los discrimina dentro de su propio país”.
Esto último que señala Peris es una situación que vivió Cecilia Torres, de 34 años, oriunda de la provincia de Loja.
Ella viajó a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades para su familia y permaneció en el exterior por 7 años.
A su regreso le fue prácticamente imposible conseguir empleo en su ciudad debido a que no tenía experiencia, luego al tratar de poner un negocio propio ninguna entidad bancaria le dio un préstamo. “No tuve más remedio que regresar a Estados Unidos y conseguir más dinero”, solo después de eso, sin el apoyo de ninguna entidad financiera, Cecilia logró ponerse una tienda de ropa pero pagando todo de contado y después de haber estado “más de tres años fuera”.
Un total de US$15.000 no reembolsables entrega el plan a los migrantes que tengan una iniciativa empresarial.

Otra de las iniciativas propuestas es la instauración de proyectos de turismo ecológico comunitario, mediante el impulso del programa Embajadores del Turismo, que tiene por objetivo establecer contacto entre las comunidades locales y asociaciones de emigrantes para promover en el exterior el turismo hacia Ecuador

miércoles, 5 de noviembre de 2008


Periodismo, ética y racismo.

El racismo, la intolerancia, el autoritarismo, son temas que a pesar de que hemos entrado al siglo XXI, todavía están vigentes. El presente trabajo intenta configurar una visión del ejercicio del periodismo en la construcción de imaginarios que antepongan la justicia, la equidad y la democracia; y que a la vez desechen y cuestionen los prejuicios, el autoritarismo, la intolerancia y en particular, el racismo. De ahí, el título de este trabajo, “Periodismo, ética y racismo”, como eje para proponer algunas reflexiones que nos puedan ayudar a abrir una necesaria discusión que debería conducirnos a reformular, una comprensión renovada de nuestra realidad.

El problema.-

Si miramos al Ecuador dentro del contexto latinoamericano, bien podríamos afirmar que es quizá el país donde más racismo se practica. Somos un país esencialmente conformado por “minorías”. Somos mestizos, pero también indios, negros, cholos, y si bien, casi todos, sufrimos discriminación de una u otra manera, son los pueblos negros los que están signados por el peso de esa discriminación.Para hablar de racismo, me gustaría ubicar dimensiones, que quizá son las que marcan el carácter de nuestra sociedad, y que nos podrían colocar en aquel escenario más cotidiano, que es en el que se ejerce el racismo.Nuestra “democracia”, a la que muchos quieren ubicar como una democracia de representaciones, a pesar de que casi nadie se sienta representado en ella, peor aún en las instituciones e instancias que la conforman: poderes del Estado, partidos políticos, gobierno, organizaciones sociales, medios de comunicación, etc.; se constituyó en un concepto que cada vez nos hace pensar que esa “democracia”, no nos sirve, no nos hace felices; que cada vez, la democracia está más lejos.

La valoración de la democracia como ese instrumento en el que las cosas se resuelven dialogando, negociando y consensualmente; la democracia como ese marco de referencia o esa cotidianidad necesaria para articular el Estado y la sociedad civil de modo menos coercitivo, donde se puede conciliar la dimensión política del desarrollo, la planificación y el mercado, lo local y nacional, la identidad y la diversidad; y donde podemos pensar a la democracia como esa instancia propositora de participación social, de autonomía en la toma de decisiones y de afirmación de cultura ciudadana, entre nosotros no existe. Es esa democracia que no tenemos, la que revaloriza los actores sociales y el tejido social, la que impide prácticas racistas, discriminatorias e intolerantes. La que revaloriza las diversidades de la sociedad frente a esa otra democracia que constituye un Estado hegemonizante, donde campea el racismo, la discriminación y la intolerancia. Esa democracia que no tenemos y que responde a la voluntad de idear imaginarios nuevos, con nuevas formas de coexistir, más cercanas a las determinaciones culturales de sus actores; y menos maniatadas por esas mediaciones infames, injustas e inequitativas, que avivan la simple y llana concepción del mercado como un fin. Esa democracia soñada, en la que se valora la posibilidad de ejercer ciudadanía, se valora la riqueza de la diversidad étnica y cultural; y se valoran los llamados nuevos movimientos sociales, (o grupos de base, u organizaciones populares), como los refiere Martín Hopenhayn, admitiendo que esos movimientos, esos grupos que ocupan segmentos de informalidad, ponen en práctica lógicas contra hegemónicas en las que predominan la solidaridad, la resistencia a toda forma de autoritarismo, discriminación y racismo; la tolerancia, en las cuales no se adjudica la razón a las lógicas instrumentales ni a las lógicas de dominación, donde es posible rescatar la constitución de identidades colectivas en la diversidad, que no se subordinan a las lógicas del mercado y del poder, donde se privilegie la acción de diversos actores sociales, basados en dinámicas autónomas y formas consensuales y abiertas de ejercer sus derechos.

Frente a un escenario como el gruesamente descrito, no nos debería extrañar el carácter racista de nuestra sociedad y de sus prácticas excluyentes, en las que la diversidad de los actores no hace falta. De ahí que podemos entender, por un lado, relacionamientos, verticales, intolerantes, que se expresan en esas diferentes instancias que impiden la participación y la expresión de las llamadas minorías. Tampoco es extraño asistir a un ejercicio racista, también en el ámbito de los medios de comunicación. Para los ecuatorianos no es raro escuchar, leer o ver en los medios, expresiones como “hombres de color”, “negro bestia”, “negro vago”. Recuerdo un estudio que hicieron unos alumnos de la Universidad, que determinó que un locutor deportivo durante la transmisión de un partido de fútbol, empleó cerca de 30 veces calificativos despectivos en referencia a los jugadores negros. Entre las expresiones que empleó estaba: “este negrito nunca debió ser liberado”.

Cuando leemos crónica roja, que por otro lado parecería ser que es la forma como los medios de comunicación cuentan la vida cotidiana de los sectores pobres y de las “minorías”, es común encontrar una directa relación entre los negros y los que cometen un delito. En realidad, parecería que para esos medios, los delincuentes o son negros o son colombianos. Titulares como “Moreno le propino 17 puñaladas”, son frecuentes. Nunca dicen “Blanco” hizo esto o aquello. Más allá del lenguaje, es fácil encontrar una actitud racista entre los periodistas o quienes trabajan en medios de comunicación.

El racismo está señalado como una falta a la ética profesional en el código de ética de los periodistas ecuatorianos. En las reflexiones previas del Código de Ética Profesional del Periodista, se señala: “La delicada tarea que cumple el periodista profesional le obliga también a ser altamente responsable con los principios universales de la convivencia pacífica entre los países del mundo y el respeto mutuo con los fundamentos sociales de su propio pueblo y sus legítimas aspiraciones y con las libertades y derechos de la persona humana. No puede, en consecuencia, prestarse para alentar acciones o planes que atenten contra estos principios fundamentales”. De hecho, el racismo va en contra de los derechos de la persona humana y atenta contra estos principios fundamentales.

En tres de sus artículos, hace alusión directa al racismo: Art. 6: “El periodista está obligado a respetar la convivencia humana. Le está prohibido preconizar la lucha racial o religiosa. Defenderá la supervivencia de los grupos étnicos y sus derechos a la integración y al desarrollo del país”.Art. 9: “El periodista debe oponerse y denunciar las campañas promocionales y publicitarias que atenten contra los valores humanos y sociales de la comunidad”.Art. 43: “El periodista debe luchar por la libertad de los pueblos, contra el colonialismo, el neocolonialismo y toda forma de discriminación ideológica, religiosa y racista”.

Resulta entonces, que es una obligación determinada por el ejercicio de la ética, que los periodistas eliminemos en nuestro trabajo, cualquier sesgo de racismo. Es más, estamos obligados a combatir toda forma de racismo. Desgraciadamente, muchos medios de comunicación y muchos periodistas, lejos están de inscribirse en este mandato ético. De ahí, la necesidad de comprometer nuestra acción para que el ejercicio de nuestra profesión esté signado por la ética.Pero permítanme en este punto volver a la descripción de la situación de racismo con la que empecé. Bien vale decir que en Ecuador nos encontramos, frente a una crisis de la representatividad que nos obliga al reconocimiento de las diversidades culturales. Las llamadas “minorías”, que en la práctica son la mayoría, como es el caso de las mujeres, lo que buscan no es que las representen, lo que buscan es ser reconocidas en la sociedad, buscan poder expresarse. Igual pasa con los indígenas, con los negros: no están buscando representación, lo que quieren es el reconocimiento de su diversidad, de sus diferencias, de su vida, de sus derechos. Los homosexuales no quieren ser representados, quieren ser reconocidos, quieren poder expresarse como una diversidad del ser humano. Los jóvenes tampoco quieren ser representados, quieren que se les reconozca como son, con sus contradicciones, con sus rabias, con su desazón. Es muy difícil representar la rabia, la desazón y la confusión, pero si es posible reconocer la rabia, la confusión y la desazón, y ese reconocimiento es clave para cambiar la sociedad. Mucho de lo que puede transformar la sociedad, no pasa por la representación, pasa por el reconocimiento de la diversidad de ciudadanías, de la multiplicidad de formas de organización, formas de participación. Hay que reinventar la democracia, hay que empezar por reconocer las enormes diversidades de los jóvenes, las mujeres, los indios, los negros, los homosexuales y todas las tribus urbanas y rurales, todas las comunidades que proponen un estar-juntos, actuar-juntos en la diversidad.

A manera de conclusiones.-

El ejercicio de un periodismo ético, no admite racismo, discriminación ni intolerancia. Una visión liberada de prejuicios y sustentada en la tolerancia, el respeto al otro, el reconocimiento de la diversidad, será la que permita reinventar un imaginario social que nos aproximará exitosamente a formas democráticas que en su ejercicio permitirán la construcción de una ciudadanía verdadera, que no se sujete a formas de discriminación, racismo o simple exclusión.
Construir una concepción de la sociedad a partir de la diversidad, es una posibilidad de ampliar los horizontes de una democracia práctica. Reconocer al “otro” como un elemento válido, capaz de aportar, de ser respetable, es una necesidad para la construcción de la ciudadanía. Los periodistas y los medios de comunicación, tienen una alta responsabilidad en esa tarea.Si no somos capaces de realimentarnos y comprometer nuestro esfuerzo como periodistas por una sociedad más justa, digna, sin prejuicios, sin racismo, en la que obviemos la representación y construyamos la expresión de la diversidad, entonces seguiremos siendo obsoletos, inservibles.

Migración en el Ecuador

La Migración en el presente


El censo del 2001 registró 104.130 nacimientos de hijos de extranjeros en el país o lo que representa menos del 1 por ciento de la población del Ecuador. Casi la mitad de nacimientos proceden de padres de nacionalidad colombiana radicados en el Ecuador (51.556 residentes, 49.5 por ciento), seguido por los EE.UU. (11.112 residentes, 10.7 por ciento) y Perú (5.682 residentes, 5.5 por ciento). Puesto que el censo ecuatoriano registró a todos los que estaban en el Ecuador el 25 de noviembre del 2001, los estadounidenses visitantes, fueron también incluidos además de muchos otros, de esta misma nacionalidad, que trabajan en Ecuador. Solamente un pequeño número de esta cifra corresponde a niños nacidos en EE.UU, hijos de padres ecuatorianos, quienes habían regresado a Ecuador. No obstante, desde el 2001, otros miles de peruanos y colombianos han llegado al país. Para los peruanos, la decisión tomada por Ecuador de cambiar su moneda nacional por US dólares (dolarización) ha constituido el mayor atractivo puesto que su salario es típicamente menor al salario promedio de los ecuatorianos. La cifras estimadas varían, pero es probable que entre 60.000 y 120.000 peruanos residan ahora en Ecuador, la mayoría sin permiso legal. La ciudad de Cuenca, situada en medio del "corazón" de la zona original de migrantes hacia los EE.UU., es un destino especialmente popular para los peruanos porque debido a la migración de los locales hacia los EE.UU., se han incrementado el mercado de trabajo y los salarios. Si se considera que el Ecuador y Perú han estado en guerras varias veces en el pasado, la más reciente fue en 1995, la presencia de este número grande de peruanos ha sido "impactante". Los colombianos también han sido atraidos por la dolarización, pero todavía sigue siendo más importante la presión creada debido al incremento del conflicto armado entre militares colombianos, paramilitares y el grupo guerrillero, Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) desde la elección del presidente colombiano Alvaro Uribe, y la ruptura de los diálogos de paz en el 2002. Esta violencia, sumada a los programas de fumigación para eradicar los cultivos de coca en el sur colombiano, han desplazado a unos 250.000 colombianos, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El tamaño de la población colombiana en Ecuador es desconocido, pero si la cifra estimada por ACNUR es exacta, un total neto de 50.000 colombianos ha llegado al Ecuador cada año desde el 2001. Se desconoce con certeza el número actual de colombianos y peruanos en Ecuador por el hecho de que las fronteras son penetrables. El uso de cifras oficiales migratorias es engañoso porque los datos de entrada y salida del país sugieren que del 2001 al 2004 aproximadamente 388.000 colombianos se habrían establecido en Ecuador, lo cual representa un 52 por ciento más alto aún que la cifra estimada por ACNUR. Asimismo, estos datos sugieren que en el mismo periodo de tiempo un número neto de 345.000 peruanos entraron al Ecuador, aproximadamente tres veces la cifra aceptada. Aunque no todos los colombianos llegados al Ecuador solicitaron asilo, este grupo representa la irrefrenable mayoría de gente que solicita y obtiene asilo. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, entre el 2000 y el 2005, 36.665 personas solicitaron asilo, con el número más alto de solicitudes en el 2003. El 97 por ciento de solicitantes fueron colombianos. Del total de solicitudes, 11.492 (31 por ciento) fueron otorgadas con la condición de refugiados, 98 por ciento de ellos, colombianos. Los grupos de apoyo han sido blancos de crítica del gobierno ecuatoriano por negarse a conceder el 70 por ciento de las aplicaciones del asilo, dejando a miles de familias incapaces e imposibilitadas de regresar a Colombia.

Finalmente, en tiempos recientes, un número moderado de chinos y otro pequeño de asiáticos han inmigrado legalmente a Ecuador, también debido a la dolarización. El censo del año 2001 registró la presencia de 1.214 chinos, en tanto que las cifras migratorias desde el 2001 indican que en promedio, un número neto de 645 chinos han arribado anualmente. No obstante, la mayoría de ecuatorianos sospechan de un número mucho mayor. A pesar de no ser muy numerosos, la presencia de inmigrantes chinos es visible en almacénes de ropa que ofrecen grandes descuentos y que han aparecido en casi todas las ciudades de Ecuador.

Los impáctos económicos por la migración en nuestro país.


Los impactos económicos por los migrantes.



La magnitud y características del proceso emigratorio en Ecuador y el consecuente envío de remesas han marcado la economía del país, a nivel macro, meso y micro, y, pese a ello, más allá de la discusión teórica, salvo historias excepcionales de migrantes exitosos, no se han solucionado los graves problemas de pobreza y marginación.

A nivel macroeconómico, el principal impacto tiene que ver con los flujos de remesas, que representan el segundo rubro de divisas del país, después del petróleo. En el año 2002, el Ecuador recibió 1.432 millones de dólares por concepto de remesas, lo que equivale al 6% del PIB. Por otra parte, las remesas han tenido un crecimiento estable en los últimos años, a diferencia del comportamiento volátil observado en las otras fuentes de divisas (exportaciones petroleras y no petroleras). Así, la magnitud y aparente estabilidad de las remesas, se han constituido en un contrapeso importante del déficit de la Balanza de Pagos, evitando el colapso del modelo de desarrollo aperturista y del sistema de dolarización.

Otro efecto macroeconómico importante de las remesas tiene que ver con el impacto agregado de las decisiones microeconómicas sobre su uso. Se debe considerar que casi un millón de ecuatorianos recibe remesas, con un monto promedio de 175 dólares por envío. Las encuestas (10) revelan que los receptores de remesas gastan mayoritariamente sus ingresos en bienes y servicios básicos y pagos de deudas (61%); casi un cuarto de los ingresos se invierte en negocios, ahorro, propiedades, y educación; y una proporción menor (17%) se gasta en bienes de lujo. Si bien no se ha realizado un estudio sobre el efecto multiplicador de la asignación de estos gastos e inversión en la economía, es claro, que estos recursos han impacto en proteger a las familias de la pobreza, pero no se han articulado al desarrollo de sus comunidades. Varios factores están afectando estos resultados: la baja confianza en la economía nacional y el sector financiero que limita las posibilidades de ahorro de mediano y largo plazo y de inversión; la limitada articulación del ahorro al desarrollo local; una cultura de consumo "globalizada" que busca el estándar, no solo de calidad, sino también de estatus; una baja productividad y calidad de la oferta de bienes y servicios nacionales y locales; y, las expectativas propias de emigración de los receptores de remesas, que limitan el compromiso y las acciones favorables con el desarrollo de sus propias comunidades y país.

En el mercado laboral, el efecto del ingreso de las remesas ha provocado una disminución de la participación de los perceptores y una disminución de su esfuerzo laboral, para el caso de los hombres (11). También se ha influido en la reducción de las tasas de desempleo. En ciertos casos, incluso, hay escasez de mano de obra para ciertas calificaciones, como albañiles en el Azuay, lo que ha resultado en la atracción de mano de obra de países vecinos.

En el caso del mercado de bienes y servicios, lo que se constata es índices de precios más altos en ciudades de emigración más antigua y consolidada como Cuenca y Loja. Ciudades con porcentajes de emigración importante, pero reciente, y economías densas y dinámicas como Quito y Guayaquil, no registran mayores cambios en su niveles de precios, en relación al promedio nacional, teniendo incluso índices de precios más bajos.

El mercado financiero también revela algunos efectos. Por un lado, este mercado no se ha logrado activar por la desconfianza de la gente en la recuperación del sistema financiero. El ahorro de remesas, frecuentemente es de corto plazo y está limitado a cubrir gastos cotidianos de bienes y servicios básicos, y ciertas emergencias. Por otro lado, una gran parte de las transacciones relacionadas al envío de remesas ocurre a través de mecanismos informales y no ocurre, más que marginalmente, a través de la banca formal o del sistema cooperativo. Este comportamiento impacta en los altos costos de los envíos, lo cual es particularmente grave, por tratarse de montos pequeños y frecuentes. Es importante advertir, también, que, por otro lado, el ahorro que logra captar, principalmente el sistema bancario, tampoco permanece en las comunidades pequeñas e intermedias, sino que es colocado en las ciudades principales del país, Quito y Guayaquil, o incluso fuera del país.

Finalmente, es importante advertir que los impactos no son homogéneos entre la población y comunidades afectadas. Varias investigaciones de caso, dan cuenta, por un lado, de un aumento en las diferencias socioeconómicas al interior de las comunidades, entre las familias de migrantes y, más allá, entre las familias de perceptores de remesas y las familias que no están en esta situación.
Por último, es importante mencionar, aunque no existen suficientes datos sistematizados, al respecto, y se requiere mayor investigación, que se estaría dando un proceso de redistribución del ingreso y activos de la población migrante y sus familias hacia los chulqueros y coyoteros por el pago de los servicios recibidos, en condiciones de desigualdad en la negociación. En muchos casos, esto ha implicado el surgimiento de "nuevos ricos" que concentran los ingresos y bienes de las familias de los migrantes.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Migración

La Migración


La migración es un proceso doloroso de abandono de tu tierra natal por razones básicamente socio-económicas que te impulsan a dejar tus familiares y amigos en busca de mejores condiciones de vida para ti y los tuyos. La migración cada vez más dejará de ser 'migración', y será transnacionalismo, se abren más fronteras y estamos más cerca, por los medios de comunicación que tenemos a nuestra disposición... Antes era más dolorosa la migración pues dependiamos del teléfono, y envíos postales que demoraban mucho tiempo para establecer los vínculos, pero ahora con la Internet podemos entrar en comunicación inmediata con nuestros seres queridos. No es mala en si la migración desde mi punto de vista, pues permite ensanchar horizontes, y tener nuevas miradas sobre la vida y enriquecimiento mutuos.