Antiinmigrantes cazan a jornaleros en EE.UU.
El asesinato de un inmigrante ecuatoriano, Marcelo Lucero, el pasado 9 de noviembre, en el condado de Suffolk, EE.UU, por una pandilla de cuatro jóvenes blancos, en la que se mezclaron dos con antecedentes hispanos y un afroamericano, ha vuelto a poner en los medios de comunicación el nombre del condado de Suffolk, considerado junto al de Nassau, en Long Island, como un infierno de odio racista contra las comunidades hispanoamericanas. A demás Suffolk es considerada en todos los estudios sobre prejuicios raciales como la ciudad más violenta en Estados Unidos: Farmingville.
La feroz persecución contra la comunidad hispanohablante se ha extendido en el último lustro a otras ciudades como Brentwood, Islip, que como resultado de ello asesinaron a un ecuatoriano residente legal que vivía hace 16 años en Estados Unidos y laboraba en una tintorería. Enrique González, de 23 años, quiteño domiciliado en Farmingville, narra con miedo: “Si vas caminando por las calles, desde los carros te lanzan botellas, huevos y te gritan cosas feas. Aquí uno ya no se siente tranquilo y los trabajos han empezado a escasear, pues todas las empresas han empezado a pedir papeles”.
Anna Poppe, conductora de un programa en la estación Radio Fórmula, de Long Island, considera que el clima que se vive en Suffolk es “hostil” para los inmigrantes. “Muchos hispanos llaman llorando todos los días a la radio y me dicen que ya no soportan más la situación, que se sienten perseguidos como si hubieran cometido un crimen mayor”, expresa Poppe.
Pero la campaña de Levy que es antiintimigrante cuenta con el apoyo de la Policía que acosa a los jornaleros. Levy dice que los indocumentados son los culpables de todos los males del condado, ya que ellos elevan el costo de los servicios locales como la educación y las emergencias en salud y no pagan impuestos.
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